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Lightopia y el siglo de la Iluminación.

  • 9 feb 2017
  • 3 Min. de lectura

Ya comenzaron en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey los miércoles musicales, donde alumnos de la Facultad de Música y la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey convergen para mostrar ante el público su talento.


Entre los talentos que la FaMus ofrece, se encuentra Nelson Rodríguez, quien ofrecerá un recital de guitarra, las maestras Ana Laura Villarreal y Martha Paola Garay con un recital de flauta y piano, también los alumnos del Técnico Superior Universitario.


Pero, entre las paredes del museo, se encuentran una serie de interrogantes que nos invitan a una introspección, a observar más allá de nuestra imaginación.

¿Has visto alguna vez un cielo tan estrellado que te dé la impresión de estar en presencia del mismísimo espacio exterior? Si vives en una ciudad grande como Monterrey o Ciudad de México, posiblemente no.


Y es porque la luz artificial es ahora un motor que impulsa el progreso en la industria, la medicina y las comunicaciones. La luz eléctrica ha revolucionado el mundo en el que vivimos y nos acompaña a todos lados.


Bajo este argumento, Lightopia, exposición presentada en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey desde el 25 de noviembre, exhibe ante nosotros cómo la luz ha contribuido a nuestra propia evolución, no sólo en la industria, también en la calidad de vida y por supuesto, las manifestaciones artísticas.


Desde los primeros ready-made de Marcel Duchamp en 1913, es común ver objetos de uso común elevados a una obra artística sólo porque el artista lo designa. Aunque esto surge a manera de protesta, su popularidad y su uso se ha extendido hasta la fecha y en Lightopia, objetos como focos y lámparas no son la excepción.

Entre sus salas, como gran parte de las exposiciones mostradas por el MARCO, no resulta extraño preguntarse ¿qué hacen estos objetos dentro de un museo que presume difundir arte contemporáneo? La misma muestra responde la cuestión.


En ella, aparte de bombillas de uso industrial, videos tipo timelapse, instalaciones, fotografías, muestras interactivas y grandes candelabros, se exponen lámparas con gran lujo de detalle, dignas de ser presentadas como objeto de colección.


Lightopia es una colección que reúne a diversos artistas, entre fotógrafos, cineastas, diseñadores y arquitectos, incluso una participación de la NASA que presenta el mapamundi y las zonas con mayor concentración de luz en el mundo; en esta exposición se podrá apreciar la evolución de los aparatos que nos proporcionan luz.


Destacan las intenciones de los artistas por explorar con la luz diversas formas para manifestarse; el fotógrafo Iwan Baan, quien capturó a una ciudad de Nueva York justo después del huracán Sandy y muestra las increíbles luces de la metrópoli y un paisaje impresionante, justo después del ciclón.


Flying Flames (2013) de Ingo Maurer, la instalación que logra difundir mediante un tablero de circuitos, metal, plástico y pantallas, la idea de velas colgantes que, con su tenue llama, iluminan la esquina de una oscura sala.


Uno de sus salones está dedicado exclusivamente a las lámparas que, con diseños futuristas y vanguardistas, intentan llevar el objeto común a un nivel artístico, como la lámpara Wilhelm Wagenfeld o la ambiciosa Henningsen con su diseño abstracto ideado para atenuar la luz.


Nos acerca la exposición a la influencia de la luz en el cine de los años 50 y 60, la música y las nuevas formas de expresión como el poema electrónico, porque Lightopia no es sólo la luz, sino el color. Aquí se muestra Lichtspiel Opus 1 de Walter Ruttmann, la primera obra abstracta del cine que representa colores y formas.

La última sala está dedicada a la iluminación en el siglo XXI, nos lleva hacia la punta tecnológica y a la interrogante de ¿hasta dónde llegará la evolución de la iluminación?


La otra exposición se trata de la Colección MARCO, una selección de 49 obras de diversos artistas que exploran diversas corrientes artísticas como el hiperrealismo, el arte abstracto, surrealismo y vanguardia.


Aquí los artistas logran entonar sus ideas y abren interrogantes como la fe, la idea de sí mismo, la visión del entorno, la tradición, la muerte y la fragilidad del ser humano con sus diversas técnicas que van desde el óleo sobre tela, técnicas mixtas y escultura.


Responda todas estas incógnitas de martes a domingo desde las 10 horas. La entrada general tiene un costo de 90 pesos y para estudiantes, maestros y afiliados a INAPAM, 60 pesos. Los miércoles la entrada no tiene costo.


 
 
 

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